La religión como opio para el pueblo
Karl Marx se equivocó en muchas cosas...pero no en todas. En su obra Contribución a la crítica a la Filosofía del Derecho de Hegel de 1844 dice lo siguiente: " "La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, así como es el espíritu de una situación sin espíritu. Es el opio del pueblo ." Para Marx, la religión cumplía así un doble papel, al igual que lo hacía el opio, de venta libre, en el pasado. De un lado, les servía a los individuos (a las " criaturas oprimidas ") de medicina, de analgésico, de consuelo en "un mundo sin corazón". Pero también actuaba como droga, de adormidera, de paralizante, de barbitúrico que anulaba la capacidad de esos mismos individuos para rebelarse y hacer frente a su penosa situación. En tiempos de Marx, el opio mezclado con ginebra, el láudano, era una droga de uso generalizado en la clase obrera inglesa cuyos consumidores, ho...