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¡Alñegría en las derechas! El PSOE no sólo está ya "tocado" sino a punto de "hundirse"

FERNANDO ESTEVE MORA Pese a los años dedicados a explicar Economía del Comportamiento , a uno le sigue sorprendiendo la irracionalidad de los comportamientos humanos, y más todavía, la irracionalidad de algunos  "humanos" en concreto, los que se presuponen ser los más listos y sabios, los dedicados gestionar los mimbres sociales e institucionales que articulan o enmarcan el espacio de las relaciones políticas y económicas. Los economistas saben desde siempre -o al menos los saben quienes han leído a Karl Polanyi- que "los mercados" no operan en el vacío, que es necesario un marco social, político, institucional, cultural, aceptable por todos quienes en ellos participen para que la "mano invisible" pueda jugar sus magias sin pasarse demasiado de rosca, o sea, sin generar niveles de desigualdad tan elevados que pongan en riesgo al propio sistema de mercado.. En el caso español, tras la dictadura franquista, está claro que el PSOE ha sido una de...

La burbuja especulativa en el mercado/ecosistema de la IA

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 1.-  Se podría decir que para muchos ya es "oficial". Que, a tenor de los exitosos resultados de la salida a bolsa de SpaceX para captar recursos de inversores no institucionales, puede decirse sin temor a equivocarse que la economía de los EE.UU. (y con ella y por "contagio" el resto del mundo) está otra vez, por tercera vez en un cuarto de siglo, en una situación de burbuja especulativa. Y no, no se debe esa apreciación a la cuantía de la cantidad de dinero que SpaceX pedía al "mercado"  (nada menos por cierto que 85.000 millones de dólares a un precio de salida de 135$ por acción, que la realidad superó, sino lo que esto venía a suponer, y es que SpaceX "valdría" al menos sobre el papel nada menos que un billón ochocientos mil dólares, unas 93 veces sus ingresos anuales), dinero que el mercado le ha dado con creces, sino al "curioso" hecho de que SpaceX no es hoy rentable (sus pérdidas el año pasado ascendieron a 5000...

La religión como opio para el pueblo

 Karl Marx se equivocó en muchas cosas...pero no en todas. En su obra Contribución a la crítica a la Filosofía del Derecho de Hegel de 1844 dice lo siguiente:                  " "La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, así como es el espíritu de una situación sin espíritu. Es el opio del pueblo ." Para Marx, la religión cumplía así un doble papel, al igual que  lo hacía el opio, de venta libre, en el pasado. De un lado, les servía a los individuos (a las " criaturas oprimidas ") de medicina, de analgésico, de consuelo en "un mundo sin corazón". Pero también actuaba como droga, de adormidera, de paralizante, de barbitúrico que anulaba la capacidad de esos mismos individuos para rebelarse y hacer frente a su penosa situación. En tiempos de Marx, el opio  mezclado con ginebra, el láudano, era una droga de uso generalizado en la clase obrera inglesa cuyos consumidores, ho...

La izquierda parroquial y su reticente público

Hace unos días, en un viaje en coche, le pedimos al Gran Algoritmo,  esa condescendiente y barata deidad actual que todo lo sabe de nuestros gustos, o sea, de nosotros, que nos pusiese algo,  lo que él quisiese, de Joan Manuel Serrat. Pensat i fet , el Algoritmo cumplió y en la siguiente hora y media disfrutamos de viejos temas de este cantautor. No pasó mucho tiempo antes de que uno de nosotros comentase -y el otro estuviese de acuerdo- que algunos temas (" Lucía ", " Decir amigo ", " La Carmela ", " Tío Alberto ", ...)  hoy Serrat no se atrevería a cantarlos en su integridad, tal y como los escribió. De hacerlo se arriesgaría a que  le tildaran, desde "la izquierda", de machista (y quizás también  de racista a tenor de algunas referencias a estereotipos sobre las personas de "etnia gitana"). Pero ¿cómo -nos preguntamos- ha sido  posible  en el breve lapso de 40-45 años que quien era y lo que era  oído, sentido...

La interpretación de la inflación como ruido

                                         FERNANDO ESTEVE MORA Anteayer, a la hora y media de clase, pasó lo de siempre. Lo natural. Lo previsible. Y es que es, más que difícil, imposible, que todo un grupo de estudiantes pueda aguantar (sí, aguantar) las explicaciones que desde la tarima les suelta un profesor durante tanto tiempo ordenadamente, o sea, sin removerse de los asientos, sin hablar o comentar algo, casi sin pestañear. Así que es completamente comprensible, pues es humano, que a la hora y poco de clase, poco a poco, los murmullos paulatinamente crezcan. No tiene por qué deberse de modo obligado a que el profesor sea malo, aunque sin duda ello sería una causa más que razonable. Ni tampoco a que el grupo lo sea, lo que es perfectamente posible y desgraciadamente frecuente...