¡Alñegría en las derechas! El PSOE no sólo está ya "tocado" sino a punto de "hundirse"
FERNANDO ESTEVE MORA
Pese a los años dedicados a explicar Economía del Comportamiento,
a uno le sigue sorprendiendo la irracionalidad de los comportamientos
humanos, y más todavía, la irracionalidad de algunos "humanos" en
concreto, los que se presuponen ser los más listos y sabios, los
dedicados gestionar los mimbres sociales e institucionales que articulan
o enmarcan el espacio de las relaciones políticas y económicas. Los
economistas saben desde siempre -o al menos los saben quienes han leído a
Karl Polanyi- que "los mercados" no operan en el vacío, que es
necesario un marco social, político, institucional,
cultural, aceptable por todos quienes en ellos participen para que la
"mano invisible" pueda jugar sus magias sin pasarse demasiado de rosca, o
sea, sin generar niveles de desigualdad tan elevados que pongan en
riesgo al propio sistema de mercado..
En el caso español, tras la
dictadura franquista, está claro que el PSOE ha sido una de las
organizaciones básicas o centrales en la construcción de ese marco. Y
en esa tarea constructiva el PSOE , paradójicamente, se fue
"desconstruyéndose" hasta no parecerse en nada, salvo en las siglas y
poco más, a lo que una vez fue: abandonó el marxismo y la defensa de la
república como forma política, fue injusto con los suyos en la medida
que aceptó no sólo perdonar sino hasta olvidar los nombres de quienes
causaron esos inconmensurables desmanes en la Guerra
Civil y durante el franquismo (la famosa Ley de Memoria Histórica más
bien debería llamarse Ley de la Amnesia Histórica) , renegó del laicismo
y aceptó conformarse con una mediocre definición de no confesionalidad
del Estado que ha permitido la perpetuación de los poderes de la
Iglesia Católica (hasta el extremo, otrora inimaginable, de tolerar el
latrocinio legalizado que han supuesto las famosas
"inmatriculaciones"), traicionó repetidamente a sus votantes, los
trabajadores, aceptando las posturas de las clases empresariales
enfrentándose a los sindicatos de clase (recordemos que la primera y
exitosa huelga general en la
democracia fue contra un gobierno del PSOE) , traicionó los mayoritarios
deseos de neutralidad en la sociedad española, y -de entrada- metió a
España en la OTAN, traicionó su tradicional defensa de una España
federal para acabar pergeñando este engendro de nuevo centralismo
disfrazado que es la España de las Autonomías (mírese si no, cómo le va
a Madrid: mejor que antes de la "revolucionaria" descentralización
autonómica) , modernizó los marcos legales para hacerlos congruentes con
los cambios en la sociedad (el divorcio, el aborto, la eutanasia, el
matrimonio gay, la lucha contra violencia contra las mujeres) pese al
desgaste que ello le suponía, y, por supuesto, la gestión más que buena
de las relaciones con Bruselas. Dicho de otra manera: es completamente
incomprensible e inexplicable lo que hoy es España y la sociedad
española sin reconocer que ha sido el PSOE quien, traicionando
prácticamente todos sus principios, ha no sólo posibilitado sino que
ha contribuido de forma esencial a su definición y construcción
Por
ello me resulta imposible entender "lo que está pasando". Porque lo que
está pasando es que las élites económicas, mediáticas, policiales y
judiciales parecen haber decidido acabar con el PSOE. No, no sólo tratan de favorecer la normal
sustitución del PSOE por la derecha en la Moncloa tras unas elecciones,
sino que claramente su objetivo es hoy "cargarse" al PSOE. Así, tal
cual. Y eso me resulta de los más extraño porque está más que claro que
el PSOE nada ha hecho para tocar su poder e incluso lo
ha hecho crecer, véase si no la evolución de la distribución funcional
de la renta en España en los últimos años. A lo que parece, esas élites
han decidido al unísono hacer caso a aquello de que "el que pueda hacer
que haga" (Aznar), y se han puesto ilusionadas a la tarea de hundir al
PSOE sin atender a sus probables consecuencias.
Pero, ¿qué
esperan que ocurra los "erudos" sabihondos que aconsejan a los que
tienen el poder económico, mediático, policial y judicial? ¿Esperan
acaso que los votantes del PSOE se pasen en tromba a votar al PP y a VOX
? ¿Creen, acaso, que "muerto el perro Sánchez -y con él el PSOE- se acabará la rabia, o sea, lo que ellos consideran "la rabia": la izquierda y la polarización? Pero, ¿en qué cabeza cabe eso?
No
dudo que algunos votantes hoy del PSOE se pasen a la derecha, pero en
su inmensa mayoría esos votantes de la izquierda parroquial y
moderadísima que es el PSOE se van a quedar huérfanos y con sensación de
maltrato y de injusticia, y de indefensión (lo diré tal y como lo oí
en boca de un viejo izquierdista radical: "lo que está pasando (se
refería al lawfare) no sucedería si ETA siguiera en activo. No se atreverían"), por lo que es previsible que pasarán a votar a partidos menos consentidores
de lo que ha sido nunca el PSOE. Eso en Cataluña y el País Vasco ya se
sabe lo que implica, el ascenso de Esquerra y la radicalización
proindependentista tanto del PSE (el Partdo Socialista de Esuskadi) como
del partido mayoritario en Cataluña, el PSC (Partit dels Socialistes de
Catalunya) , que obviamente se desligarían de un moribundo PSOE, y por
supuesto de Bildu, con lo que en poco tiempo, volveremos a la casilla de
salida, y esta vez con más fuerza: o sea, independentismo radical en
esas dos comunidades autónomas, básicas para el funcionamiento del
Estado. ¿A quien le va a pedir ayuda la coalición PP-VOX para un nuevo
155? Recuérdese aquí el fundamental papel del PSOE en 2017 para frenar
la asonada de Puigdemont. Y, ahora, sin el PSOE ¿a quien va acudir la derecha? ¿A Junts,al PSC, al PNV?
Un
Estado íntimamente no sólo desvertebrado a la manera de Ortega sino
quebrado y dividido ideológica y hasta culturalmente (basta pasar unos
días en Barcelona para darse cuenta de que, comparada con Madrid, cada
vez más, es la capital de "otro país") porque el resto de
autonomías, en manos de unas derechas más radicalizadas, estaría cada
vez más enfrentado a esas dos comunidades autónomas cada vez más
alejadas de España. Cabe incluso pensar que en ese "resto" de España,
una derecha cada vez más radicalizada impondrá su ley con un
mayor apoyo, si eso cabe, de jueces y policías por lo que a la
izquierda en esas zonas no le quedará mucho espacio para sobrevivir, al
menos públicamente, a la luz del día. No descarto por ello que la
izquierda se vea obligada a volver para sobrevivir a su modo de vida de
cuando la dictadura, o sea a la clandestinidad, en la
medida que se vea acosada por un Tribunal Supremo y una Audiencia
Nacional que ya ahora mismo le recuerdan a esa izquierda al Tribunal de Orden Público
franquista, apoyados por una Policía Nacional y una Guardia Civil con
las que nunca se ha sentido a gusto pues nunca las ha considerado en el
fondo ni neutrales ni institucionalmente leales. ¿Una España en el túnel del tiempo
en ruta a 1939? Cierto, lo que acabo de apuntar no es ni mucho menos
seguro, ni siquiera quizás sea probable, pero sí que creo que es posible
si el PSOE, uno de los pilares básicos de la España actual desaparece o
se quiebra.
Y, por seguir con lo posible. vayamos a la
economía, y más en concreto, al mundo laboral. Aquí la colaboración
sindical se va a revelar imprescindible para hacer frente tanto a los
efectos del previsible pinchazo de la burbuja que se está montando en
torno a la IA así como a los retos que la implementación de la IA va a
suponer, y entonces, en un país sin una izquierda institucional
moderada, ¿quiénes van a ser los mediadores con ese mundo laboral en
problemas una vez el PSOE desaparezca? ¿Alguien puede pensar que la
derecha del PP y VOX pueden hacer esa tarea? La conflictividad está
garantizada.
En suma, que como economista, no entiendo nada de
esto que está pasando. No entiendo cómo los poderes fácticos (me da la
impresión que Felipe VI es el único que tiene en esto cierta visión
realista de un futuro incierto y preocupante) se hayan metido tan
alegremente en esto de "cargarse" al PSOE sin ponderar sus posibles
efectos nada deseables. No lo entiendo porque desde siempre he creído
acertada esa idea de que los poderes fácticos odian la incertidumbre
pues si a algo temen es a la inestabilidad social.
Hace unos años leí un libro de una historiadora, Barbara Tuchman, titulado The March of Folly. From Troy to Vietnam. En
él Tuchman revisaba una serie de comportamientos de las élites
dirigentes (daba aquí igual que se tratara de reyes, de papas o de
presidentes electos de gobiernos) en varios momentos históricos en que
tomaban decisiones alocadas, definiendo ser una locura no por ser en sí impensadas, irracionales, injustas o inmorales, sino por estar en contra de sus
propios intereses, aún a sabiendas de que sí que lo estaban. Nadie
conoce el futuro, pero me da la impresión que lo que está pasando hoy en
España, fomentado y pagado por los grandes poderes
económicos e instrumentado por los poderes mediáticos, policiales y
judiciales, podría sin duda encontrar su lugar en una edición aumentada
de ese libro.
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